lunes, 28 de septiembre de 2009

Sobre la democracia directa

Creemos que sería positiva una pequeña reflexión acerca de la utilización del término “democracia directa” como equivalente de Anarquía en lo que respecta a la armonización de intereses y medio para la organización de la vida en sociedad. La razón fundamental es que a nosotres nos parece que desde nuestros Grupos tendríamos que evitar en lo posible la utilización de términos tan ambiguos como éste y que sirven para aumentar la confusión y dar lugar a malas interpretaciones. Con frecuencia observamos como es común en ambientes libertarios la utilización de estos términos (democracia directa y organización anarquista) como sinónimos, cosa que a nosotres nos resulta como mínimo poco acertada.

Lo que viene en llamarse democracia directa supondría, a nuestro entender, la participación del individuo sin intermediaries en la toma de decisiones, ocupándose el misme, y de manera conjunta al resto de la comunidad, de la organización y resolución de los problemas que a ésta le surjan. Hasta aquí no podemos sino estar de acuerdo. El problema surge cuando, avanzando en lo que este término conlleva: “democracia” presupone una forma de tomar y ejecutar decisiones. Democracia es un término de origen griego formada por dos raíces como son “demos” (pueblo) y “cratos” (poder). En este sentido, democracia, o poder del pueblo, por muy directa que ésta sea, no puede ser aplicada en la práctica de la toma colectiva de decisiones, al margen de cualquier imposición. Creemos que esto es así puesto que cualquier forma de Poder lleva siempre consigo la imposición o un mínimo de condiciones que hacen que ésta sea posible. En una sociedad organizada bajo tal “democracia directa”, ¿quién establecería quiénes forman y no parte de ese “pueblo” que ejerce el Poder cuando existiese en la comunidad una divergencia de intereses que no pudiese resolverse por medio de la discusión?, ¿sería entonces “pueblo” quien estuviese en mayoría?, ¿dejarían de considerarse inmediatamente como “pueblo” para no ser nada a quienes integrasen la minoría? Partiendo de nuestra forma de entender el federalismo libertario, a nosotres nos parece que la organización de la vida en sociedad no puede caer en el simplismo del juego de mayorías y minorías, sino tener como base el libre acuerdo y la libre federación entre las personas. Es decir, huir de imposiciones y respetar la libertad tanto de quienes estén en mayoría como de quienes se encuentren en minoría. Es verdad que, puestos en el caso, sería difícil que se llegase a tales extremos de divergencia en los intereses, pero tampoco podemos pasar por alto que ello no se escapa de lo posible. La cuestión estaría en que lo que la mayoría de la asamblea decidiese no pudiese nunca imponerse a quienes estén en minoría, dejándoles a éstes el camino libre para avanzar en otras posturas o simplemente no participar en algo con lo que no están de acuerdo.

Resulta paradójico, pero para nosotres, eso que algunes vienen en llamar “Poder del pueblo” (democracia): no podría ser más que la destrucción de cualquier forma de Poder, que la destrucción del Poder mismo; ya que el “pueblo” no es un ente desvinculado de las personas que lo conforman, sino que son estas personas o individualidades quienes tienen que tener potestad para decidir sobre lo que afecte a sus vidas de manera conjunta con el resto de la comunidad y es esto, la libertad de decisión partiendo de la individualidad, lo que hace posible que las decisiones que afectan a lo colectivo se tomen realmente en libertad. Sería este principio lo que garantizaría que eso dado en llamar “pueblo”, como conjunto de individuos, fuese libre. Esto, en nuestra opinión, no tiene nada que ver con ninguna clase de Poder, sino con el respeto y la armonización de las voluntades e intereses de los individuos que conforman la comunidad.

También se observa la similitud a nivel semántico entre “Democracia” y “Poder obrero”, pues en el contexto posterior a una hipotética Revolución Social que aboliese los privilegios de la burguesía y de sus guardianes, siendo entonces las personas en condiciones de ellos trabajadoras, “Poder obrero” y “Democracia” serían términos equivalentes (si se acabase con la división de clases, poco sentido tendría hablar del Poder de una de ellas). Nosotres ya sabemos lo que esconde tras de sí el “Poder obrero”, que no es más que el vacío ejercicio de fe que sustenta la desviación de la voluntad de las personas en privilegio de una nueva casta o clase dominante a la manera de las burocracias bolcheviques. Y creemos que, si bien eso de la “democracia directa” seguramente no sirve intencionadamente a los intereses de la tiranía de ningún partido o vanguardia revolucionaria, sí que deja los resquicios suficientes para mantener imposiciones y esconder dictaduras apoyadas en la ley del número. Nosotres no luchamos porque sean más o menos les que impongan sus intereses sobre otres; nosotres luchamos contra la imposición misma en todo lo que respecta a la organización colectiva de la vida en sociedad. No podemos confundir el libre acuerdo entre las personas en virtud de sus intereses comunes (y hacer o dejarlo de hacer según y cuando cada cual convenga) con ninguna clase de “Poder popular”. No necesitamos de la existencia de ningún Poder (por muy del pueblo que éste sea) que ratifique lo que nosotres mismes decidamos. Y es que, ante términos tan ambiguos como el de “democracia directa”, parece que estamos hablando más de un mito religioso en el que hay que creer y confiar porque sí, que de lo que sería la práctica palpable y cotidiana de la vida en sociedad. Si luchamos contra la imposición de la voluntad de unes sobre otres y por ser nosotres mismes, todes y cada une, quienes decidamos; ¿de qué sirve darle a esto nombres que no respetan realmente lo que queremos decir? Nosotres no luchamos por el Poder de nada ni de nadie; ni del “pueblo”, ni de la “clase obrera”, ni de les anarquistas; sino que luchamos por organizar libremente nuestras vidas. Si resulta absurdo hablar de Poder anarquista, ¿por qué nosotres mismes utilizamos “democracia” (una palabra que no puede desvincularse nunca de “Poder”) para referirnos a un pueblo organizado partiendo de principios anarquistas o libertarios?

Creemos que esa no es ni mucho menos la manera más acertada para explicar a la gente de manera clara lo que el anarquismo supone, y creemos que daría lugar a la confusión la utilización de otros términos más claros y menos sujetos a una interpretación que a nosotres nos parece equivocada. Esperamos que estas reflexiones abiertas en todo momento a la discusión (pues todes podemos equivocarnos) sirvan para aclarar un poco más nuestras posturas.

Grupo Alma Negra - F.I.J.L. Xixón

Publicado en: “Jake Libertario”, nº 17
Encontrado en: Germinal Libertario (F.I.J.A. León)

lunes, 21 de septiembre de 2009

Serafín Fernández Ramón "Santeiro"

Jornalero, minero y cenetista, lucha en el bando republicano hasta la caída del Frente Norte en 1937, iniciando su postura de rebeldía negándose a enrolarse en las tropas del ejército franquista. Hijo de Felipe Fernández, un "santeiro", de los que recorrian los pueblos ganándose la vida con la imagen de la Virgen de Trascastro. Serafín se va a la guerra civil como combatiente de la República. A su vuelta se encuentra con que a su padre lo ha matado con un batidor un molinerode Ibías para robarle. "Santeiro" lo encuentra y le da muerte, teniendo que huir al monte posteriormente, huyendo de las represalias.

Su partida fue creada en la primavera de 1941 y empezó a actuar por la zona de Cangas de Onís, con bases en la Sierra de Cuera. Pero, en las postrimerías del verano, la partida se traslada a la otra punta de la provincia, en la cruz de las provincias de Asturias, Lugo y León. Participa en una operación de rescate de presos del Penal de Fabero, en 1942.

Tiene bases en la Sierra del Valedor (Asturias) y en la de Ancares (León). Y su zona de actuación se extiende desde Cangas de Narcea (Asturias) hasta Becerrea (Lugo), pasando por Villafranca del Bierzo (León). Durante cinco años —“Santeiro” será abatido en Fontoria (León) el 5 de diciembre de 1947— esta partida es tremendamente activa. En Becerrea —septiembre de 1976—Quizá convenga recordar que algunos de sus hombres —entre ellos su lugarteniente “el Mozancón”— eran evadidos del Destacamento Penal de Fabero (León), unidades donde, salvo raras excepciones, los mandos tampoco tenían la mano suave con los prisioneros de guerra republicanos.

"Santeiro", al que disparan sus compañeros por error, hiréndole de gravedad, y sin posibilidad de ser atendido, se da muerte a sí mismo cerca de la casa de Penedelo donde se escondía, el 6 de diciembre de 1947. Ya cadáver, un somatenista le disparó varios tiros. Un falangista se paseo con las botas negras del guerrillero, al que le habían robado hasta el cinturón. A su entierro, fuera del cementerio de Vega de Espinareda, acudió un numeroso público.

Encontrado en: Paisajes de la Guerrilla

Sobre las peculiaridades de la clase dominante en Asturias

Está claro, desde hacía tiempo se sabía que la cuenca del Nalón superaba la media nacional en drogadicción en el Estado español. Hace poco se reconoció oficialmente que España supera en consumo de cocaína a Estados Unidos y triplica la media europea. Así está claro que Asturias es una de las regiones más azotadas por la droga del mundo a lo largo de la historia. ¿Por qué todo esto? se preguntarán las mentes inquietas. La razón es la misma que la que provocó el comienzo de las actividades de la aerolínea de tráfico de heroína de la CIA durante la Guerra de Vietnam. El control y la destrucción de la voluntad del enemigo de clase en potencia o declarado, en caso de Indochina anular a los soldados americanos para poder controlarlos o liquidarlos. En el caso de Asturias el objetivo es evidente, destruír la cultura y a la propia población obrera trasnochada que para los sindicalistas supone una amenaza latente a su intregridad física y por ello un obstáculo para los planes de progreso y redefinición de los negocios del gran capital. La población autóctona, sobretodo en las cuencas, y si no se va por las buenas se irá para siempre al otro barrio. Así de crudo, ni más ni menos pues los niveles de mortalidad de la heroína en los 80, solo se podían comprar a un genocidio social y los niveles de inundación de la coca en Asturias solo se explican por un plan premeditado para continuar como sea el genocidio.

Y todo esto con la participación comercial de todos los sectores burgueses empresariales, de toda la burocracia sindical como otros burócratas del Estado y con el silencio cómplice de la mayor parte de la población. Todo el mundo sabe que la tranquilidad con la que transcurre el tráfico de esta marea de coca, venida de las Rías Bajas tras el comienzo de las prejubilaciones, es debida al control absoluto de la misma por parte de la Autoridad, concretamente de la Guardia Civil. El mayor y casi el único cartel de la droga de Asturias. Que lógicamente reparte beneficios entre jueces y funcionarios varios. Toda la gente prudente elogia los logros empresariales de constructores narcotraficantes y de hosteleros que además de ser unos explotadores aglutinan en torno a sí a los elementos más miserables del lumpen y del mundo comercial, pagando religiosamente a la Guardia Civil su permiso de actividad comercial narcotraficante. Empresarios respetados a los que la gente sencilla intenta servir y adular (como a los dueños de burdeles) para que den trabajo a sus hijos como último recurso antes de mandarles a la Academía de Policía. El control social de los narcotraficantes ya que se ven respaldados por sus jefes, los representantes del Estado, es escalofriante. Lo único que les exige la Guardia Civil y la policía es discreción para resolver sus asuntos. Nadie debe darse cuenta de lo que ocurre y compararlo con Nápoles, Ulster o la comarca de Vigo. Aquí no pasa nada, no hay habituales ajustes de cuentas como en estos tres lugares. El buen rollito impera, no solo entre los empresarios de la muerte y sus jefes policías. Sino que mucha gente ve muy bien el asunto, incluso gran parte de la gente de la escena tropical y radical. ¡Quién no ha tenido un camello punk! O en su defecto ha tenido que ¡Quitárselo de encima por comerciante pesado! Inasequible al desaliento ante la negativa de comprar su mercarncia.

Publicado en: Su Capital nº8, Verano de 2007.
Digitalización: AsturiesLlibertaria

lunes, 14 de septiembre de 2009

"Cosas muertas", de Ricardo Mella

Todos los cultos declinan. A pesar de la propensión humana a postrarse ante algo; a pesar de la fe transmitida de generación en generación durante siglos, se agostan las creencias, vacilan las ideas, fenecen los ritos. Los más antiguos dogmas flaquean en la conciencia humana. La fe está muerta aún para los recalcitrantes.

Si por inclinación hereditaria forjamos nuevos ídolos y nos arrodillamos ente ellos bien pronto el culto decae y, al fin perece.

La neofilia política inventó también sus mojigangas rituales. La neofilia social, sus efemérides, sus santos queridos, su culto místico. La revolución, sus fetiches relampagueantes. Sin luminarias, colorines y trapajos no hay, para el hombre, fe posible ni entusiasmo aceptable.

Pero a la hora presente sólo queda la rutina de todos los cultos. Viven éstos vida lánguida y monótona, vida automática, fiel a la costumbre. Se va a misa de la misma manera que se acude al paseo para dar vueltas a la noria durante un par de horas. Se acude al mitin conmemorativo del mismo modo que se va al cine o al teatro. Se concurre a la ceremonia religiosa, política o social, como quien cumple una función penosa para fastidiarse y aburrirse por hábito. No hay fe, no hay entusiasmo, no hay convicción. Podrían contarse los petrificados en la adoración de las cosas muertas.

Los mismos escritores emborronan sus cuartillas en fechas determinadas por rutina. No habiendo a mano nada nuevo que decir, zurcen unas cuantas vulgaridades para salir del paso. Los oradores repiten los mismos lugares comunes sin arte ni entusiasmo. Y los lectores o los oyentes bostezan atrozmente, hastiados de la ramplonería culterana que no acierta a galvanizar el cadáver de la idolatría.

Por rutina, el 11 de febrero hay todavía mítines y banquetes. Por rutina el 18 de marzo se escriben unos pocos artículos y se pronuncian unos cuantos discursos para recordar a los heroicos comunalistas de París. Por rutina, los periódicos editan números extraordinarios para conmemorar fechas o acontecimientos. Por rutina, los rezagados de todos los ideologismos continúan adorando en sus queridos iconos y en sus gloriosas efemérides. El culto no tiene otros mantenedores que las momias en dos pies de todas las creencias.

La muchedumbre, inteligente o ignara, que camina hacia el porvenir, se aleja poco a poco de esas adoraciones. Los hombres de pensamiento y de corazón, los revolucionarios conscientes de su obra, las repudian y condenan abiertamente. Los sacerdotes de la religión teológica y de la religión filosófica; los sacerdotes del mito político y del mito social se quedan solos. Son como el cura de la novela de Zola diciendo la última misa en la última iglesia.

Inútil esforzarse en apuntalar la torre secular que se viene al suelo. Locura, ponerse delante de la ola de escepticismo general que arrolla y destruye a su paso los cachivaches de la fe. Son cosas muertas en la conciencia humana. No se cree, no se adora, no se idolatra. El pensamiento se yergue poderoso sobre todas las fragilidades de la sensiblería mística, así se escude tras las idealidades renovadoras. La revolución pudo tener, tuvo sus monigotes canonizados, sus fechas santas, su culto y su rito. El entusiasmo neófito la saturaba de misticismos y de idolatrías. La razón madura la quiere iconoclasta, irreverente, escéptica. Y así, en nuestros días, muere no sólo la fe arcaica, sino también la fe novísima de los nuevos idealismos.

Quédese para los fósiles revolucionarios el pueril entretenimiento de los banquetes y de los mítines conmemorativos. Las falanges de la revolución tienen algo mejor que hacer. No están por gastar su tiempo en vestirse de arlequín y ensayar pasos de baile. Es demasiado ruda la revolución proletaria, para distraerse con las filigranas deslumbradoras de un aristocratismo muerto, de puro corte burgués.

La revolución obrera quiere sustancias, cosas vivas; no cosas muertas.

Ricardo Mella.

Publicado en: “El Libertario”, núm. 28. Gijón, 22 febrero 1913.
Encontrado en: RicardoMella.org

domingo, 6 de septiembre de 2009

Nada que celebrar (8 de Setiembre)

8 Setiembre, tamos de folixa. Ye lo que hai. Santina, sidra y bandera. Ye lo que hai. Nun damos pa más. Sigui too ensin novedá.

Na basílica dello de xente rezando y dando-y gracies a la santina, nel gobiernín muncho menos xente, pidiendo y dando-y gracies a los santinos. Caún nel so sitíu, caún a lo de so; que asina foe siempre y asina nos va.

Y asina, seliquino, que nun ta la cosa pa esmolecese muncho; a primeros de setiembre vamos restando-y un añu a la cuenta atrás. Sentaos con murnia esperando a que llegue a 0, pa acabar de llimpiar la concencia y tou esmolecimientu, darréu perdelo nun hai res polo que se esmolecer. Aselecer, aselecer...

Pinta-yos false sorrises a los fartones, falses promeses y falsu futuro (pero ¿ye que nun ves que tan matandote? ¿ye que nun ves que tan matandonos?). Vendéi esperances de sacu rotu, pa nós mercales darréu en sin decatamos que nun hai más esperanza que l'aición direuta.

Güei yera buen día pa alcordase del trabayu, de la nuesa cultura, de la xente que aporta equí ensin na ente les manes y lluchar polo nueso (naide lo va facer que nun seyamos nós).

Asturies, nun te quedes n'estáu, nin te quedes en nada. Porque somorguiaos na borrina de la murnia, anguaño nun hai nada que celebrar, mas que un tiempu que se nos escapa ente los deos de les manes.

Puxa Asturies Llibre (de fartones).

Vamos dexar de vivir
de gaita sidra y tambor,
de la Santina na cueva
y de castros baxo’l sol. Óyense voces falando
de pueblos y llibertá,
de roses llorando espines,
de palombes y un riscar.

Andrés Solar

Sumiciu

Espublizáu en: Nenyure

8 Setiembre, día de la nación asturiana (1998)

Esti 8 de setiembre, día de la nación asturiana, foron 2 les manifestaciones que la izquierda nacionaliega entamó per separtao pa reivindicar esta fecha. De un llau Andecha Astur como tolos años n'Uvieu y de otru'l nomáu Bloque de la Izquierda Asturiana (BIA) formau pola escisión d'Andecha INA (Izquierda Nacionaliega d'Asturies) y el partíu d'intelectuales IAS (Izquierda Asturiana) (¡Puxa las sigles!).

Na manifestación d'Andecha Astur n'Uvieu participaron unes 150 persones, na mayoría xente mozo, empobinando peles cais d'alredor del gobiernín y finando frenti la puerta'l mesmu. Durante la mani glayóse a favor de la independencia d'Asturies, contra l'Estau Español y pola oficialidá del asturianu. Cuando acabó la mani quemóse una bandera de España. Desgraciadamente los discursos foron enantes de la mani pa que asina le xente nun pudiera colar; mientres el voceru d'Andecha Mocedá dicía que la situación d'anguañu d'Asturies necesitaba de tonelaes de llucha, el d'andecha Astur tresmanábase nun discursu enforma ambigüo del derechu de "tolos asturianos" a decidir ellos mesmos, ensin estremar les clases sociales a les que pertenecen.

A la manifa del BIA acudieron unes 250 persones, tuvo un tonu moderau y centrada nun discursu electoral d'atropar fuercies alredor de la so coalición, daqué que desgraciadamente remembra lo que ye'l BNG en Galiza, un proyeutu integrau dafechu nel xuegu democrático-institucional escaeciu de cualisquier mensaxe rupturista.
D'otramiente a les 6,30 en Xixón un grupo xente punxo na autopista una barricada de neumáticos prendios que cortó'l traficu durante 15 min.

Ye una pena que feches como esta nun tengan un conteníu de llucha más fondero. Col desaniciu que sufre'l pueblu asturianu las rempuesta tien de ser otra enforma estremada. Ye la xera de la xente que tamos pola lliberación social, l'autoorganización de la llucha, entamar la grieska ensin qu'electoralismos y intereses partidistas mos dixebren.

Puxa Asturies llibre ya dixebrada, ensin explota@s nin explotadores.

Hay qu'armala.

Espublizáu en: Agitazión nº30, Ochobre? de 1998.

lunes, 31 de agosto de 2009

Los anarquistas en Gordón (León), durante la Guerra Civil

LEÓN, LA GUERRA, 1936

“Con la capital en manos de los falangistas –la mayoría de nuevo cuño- y las tropas nacionalistas, convencidos ya de que nada se podía hacer allí de momento, todo el que pudo se replegó hacia el Norte, a las zonas todavía libres. La concentración de las tropas en León y otros puntos estratégicos favoreció al principio la circulación por el resto de la provincia de una cierta libertad. Pero inmediatamente se marcaron las posiciones y se polarizó el control de las dos zonas. Quienes pudieron aprovechar la ocasión se concentraron en la franja Norte de la provincia, de dominio republicano; el resto quedo bloqueado en terreno franquista. El paso hacia la zona todavía libre se convirtió en la obsesión, cada vez más peligrosa y difícil, de mucha gente, y la organización anarquista hubo de combinar la rápida tarea de reconstrucción en el Norte con el esfuerzo por evacuar a los militantes atrapados en las zonas ocupadas.


EL REPLIEGUE HACIA EL NORTE

Una parte de la militancia que había salido de la capital en busca de armas ya no pudo volver a León. En dirección a San Andrés de Rabanedo había salido el día del golpe [de Estado] una furgoneta con una veintena de hombres, en su mayoría de CNT y Juventudes Libertarias, entre ellos Agustín Juárez, Lisardo Llamazares, “el chato”, etc. De San Andrés fueron buscando armamento a Villabalter, a casa del cura. De allí volvieron a San Andrés y continuaron viaje hasta Carrizo. En este pueblo se enteraron a las dos de la tarde de la salida de las tropas [golpistas] a la calle en León, y regresaron precipitadamente por la Virgen del Camino. Al llegar a León, un grupo cruzó el río Bernesga por detrás de San Marcos, y otros entraron andando por el puente de piedra (Lisardo, Juárez, Pedro Salgado –de Villalbater, minero y cargado de dinamita-, etc). A este grupo se había unido Lorenzo Martínez “el Ronda”, que había estado en la zona de Astorga y Veguellina. Desde el otro lado del puente los guardias civiles les provocaban para que avanzasen, y en una iniciativa afortunada de “el ronda” decidieron dar la vuelta, batidos ya a tiros desde la Casa del Pueblo. Lisardo Llamazares se refugió en casa de Lorenzo, en Oteruelo. Hasta allí les siguió la guardia civil, buscándoles a ambos y a Pablo Fernández Zapico. Lisardo durmió al día siguiente en el cementerio de Trobajo, y otra noche en el campanario. Luego se fue a Villafruela del Condado y a Cañizal, donde tenía familia, consiguiendo pasar a la zona republicana en el mes de septiembre.

También “el Ronda” consiguió pasar, pero no su hermano Federico Martínez, igualmente de CNT, que apareció muerto en Santibáñez de Porma.

Agustín Juárez, tras ser rechazados en San Marcos, se dirigió a casa de sus padres, en San Andrés. Sobre las doce de la noche organizaron un grupo para hacer guardia en la cuesta de San Andrés, y las noches siguientes durmieron en las eras como precaución. A los ocho o diez días, cuando los sublevados comenzaron a organizar la caería, subieron a por ellos, y tuvieron que pasar al Norte.

Damián de Antonio, de la FAI de León, acababa de llegar de Asturias en busca de armas cuando estalló el golpe. Vivía en la Serna, y de camino al taller donde trabajaba de tallista de madera, en la Avenida Padre Isla, tuvo que ir escondiéndose como pudo. Desde la iglesia de Renueva un fusil ametrallador batía la calle y los alrededores. Damián se encaminó hacia San Marcos, cuando los mineros agotaban allí su última dinamita. Ante la evidencia, regresó a casa para marchar, y encargó a su mujer que avisara al Toto de que le esperaba en la carretera de las Ventas. Pero este no llegó y Damián hubo de marchar.

Laurentino Tejerina, que había conseguido marchar en el último momento del Gobierno Civil asaltado por los sublevados, fue a buscar a su compañera Rosina a Vitoria y, andando y ocultándose en la casa de los amigos, logró llegar a Pola de Gordón, no sin antes tener que dejar por el amino a su hija Violeta, de 13 años.

(…)

Unos antes y otros después, todos los que pudieron pasaron al Norte. La Organización también se volcó en el rescate de personas hacia terreno seguro, destacando en esa labor Julio Fernández “Zancajos”, a veces acompañado por “Cabraloca”, y Horacio Fresno Martínez.


LA REORGANIZACIÓN EN EL NORTE

A medida que los militantes se fueron replegando hacia la zona de control republicano, quedaron repartidos por los pueblos por razones de afinidad, paisaje o por simple coyuntura. Pero en este momento las razones defensivas y la labor de reorganización fueron prioritarias para la CNT. Los meses que siguieron fueron de una intensa actividad en todos los órdenes, tratando de normalizar la organización en aquél ambiente de guerra.

El 10 de septiembre de 1936 ya se celebró en Villamanín una gran asamblea general de la CNT, donde fue muy discutida la postura a seguir ante la militarización, y se acordó la inmediata creación de una Comarcal.

(…)

Las reuniones se sucedían… En la importante reunión que se celebró en Cármenes el 15 de octubre presidida por Antonio González, se dio cuenta de los acuerdos adoptados en el Congreso de Villamanín. Además de los nombramientos en representación de la CNT a los distintos comités y de los cargos de secretario general (Generoso Balbuena), secretario de actas (Lisardo González) y vocales (Prudencio Barrios y Celestino Rodríguez), se nombró una comisión para requisar alimentos por los pueblos de la zona (Elgio González, José González y Gregorio García). Sin duda, el acuerdo más transcendental del Congreso de Villamanín fue el de la inmediata creación de sindicatos en cada localidad, por cuanto supone de voluntad de resistir y al mismo tiempo de mantener los principios anarcosindicalista en su integridad.

Inmediatamente, en cada una de las localidades en que se habían establecidos los militantes se constituyeron sindicatos, y así pueden verse representados en el Pleno Comarcal celebrado en Villamanín el 16 de octubre a los sindicatos de Pola de Gordón (tres delegados), Santa Lucía (dos), Mina del Oro (dos), Villamanín (dos), Casares (dos) y Cármenes (tres). A este pleno (presidido por Emilio Oricheta y con Juan Carballo como secretario) asistió Laurentino Tejerina para pedir el nombramiento de dos delegados de la CNT en la Delegación del Gobierno Asturiano para León. Fueron elegidos Antonio González (Orden Público) y el propio Tejerina (Hacienda y Abastos).

De este Pleno salió el Comité Comarcal formado por Mariano Álvarez (secretario general), Ángel Izquierdo (secretario de actas), Alfonso Modino (tesorero) y como vocales Agustín Juárez y Santos Bayón.

La vida de los sindicatos estuvo determinada por el movimiento de los afiliados y, en definitiva, por la marcha del frente.

(…) Al mismo tiempo que se participaba en la Gestora de CNT-UGT (en la Junta General de 6 de noviembre fueron nombrados por representantes por los anarquistas a Oneroso Balbuena, José Castañón y Andrés Montero), se había constituido el 24 de octubre la “Federación Comarcal de León” con los miembros recuperados, lejos ya de la improvisación de los inicios. En Villamanín, centro orgánico de todas estas actividades, se celebró un Pleno Comarcal el 18 de noviembre, de la mayor importancia. Presidido por Manuel Miguélez, con Mariano Álvarez como secretario de actas y Modesto Martínez de notas, asistieron representantes del Sindicato de Oficios Varios de Cármenes (Aurelio Díez, Prudencio Barrio, Francisco González y Alfredo Álvarez), Pola de Gordón (Restituto Herrera), Milicias de Pola (Manuel Miguélez y Felipe Cañón), Santa Lucía (Julio Fernández y José Morán), y Mina del Oro (Francisco Arias). Se contó también con la presencia del tesorero, Aurelio Díez Fernández, y de Antonio González, ya en labores de investigación y vigilancia.

Fue un pleno maratoniano (terminó a las dos de la mañana), donde además de los asuntos de trámite (…) volvió a debatirse sobre aspectos de militarización. Este seguía siendo un tema doloroso por una parte de la militancia, y así se dejó ver cuando se acordó proponer al capitán Calleja como técnico militar para dirigir los ataques, pero con la oposición de que fuese jefe de todas las fuerzas.

De desconocida transcendencia fue la aprobación, a petición de los delegados de Santa Lucía, de crear un tribunal popular en parte de León. Sí se conoce la repercusión que tuvo la proposición de la Milicias de Pola de hacer un llamamiento a la militancia para formar un batallón confederal de León, toda vez que de aquí surgió el batallón 206.

Durante el año de 1937, hasta la caída total del frente asturiano, se dio una mayor actividad organizativa, y los anarquistas leoneses, reacios siempre a la simple colaboración con otras formaciones políticas siguieron los acuerdos participativos de la Regional de Asturias, León y Palencia. Ésta había decidido participar en el Comité Provincial del Frente Popular que se formó el 6 de septiembre de 1936 en Gijón.

(…)

La CNT por su cuenta, afianzó su implantación en las localidades donde residía, habiendo plenos Comarcales donde se hallaban representados cerca de 1000 afiliados. El más numeroso era el sindicato de Cármenes (490 afiliados), seguido del de Villamanín (140) y Casares (108). También contaban Pola (70), el Sindicato de Transportes (51), Busdondo (46), Valdelugeros (26), Villasimpliz (25), Canseco, Industrias Ferroviarias, etc. Durante este período, como representantes a los Plenos asistieron Julio Patán y Francisco Suárez (por Cármenes), Camilo Rodríguez (por Casares), Julio Alonso (por Villamanín), Julio Lombas Díez y Germán Ordoñez Ballesteros (por Villasimpliz), Heliodoro Villa (por Pola)…

(…)

La acción sindical y confederal hubo de combinarse con la administrativa, propia de una situación de guerra. En este orden destaca la participación de la CNT en el Consejo Local Cooperativo de Villamanín, órgano encargado de la distribución comercial, y una de las mejores muestras de la práctica revolucionaria, en cuanto sustituía el comercio como actividad de lucro. Dependiente del Consejo General Cooperativo, estaba participado por UGT y CNT. Tras celebrar el Consejo Local reuniones los días 18 y 19 de abril de 1937, la CNT nombró en la de 21 de abril los representantes, con cargo de subgerente, en los despachos de Villamanín (Herminia Hidalgo), Busdongo (Santiago Díez Suárez)… Geras (Francisco González González), La Vid (Julio Lomas, con Pedro Gutiérrez Roca como dependiente), Santa Lucía (Piedad Blanco, con Benito Gutiérrez Martínez), Buiza (Ángel Pérez Camporro)… Pola de Gordón (Germán Ordoñez, con Florentino Blanco y Francisco Martínez).


LOS ANARQUISTAS EN EL FRENTE: SECCIONES EN LA POLA

Durante los meses subsiguientes al levantamiento militar, el trasiego de personas hacia la zona libre del Norte de la provincia y las tierras asturianas fue constante, y a veces, masivo.

(…)

Los refugiados se fueron agrupando por afinidad sindical o política y por razones de paisanaje. Los primeros intentos de organización defensiva se consiguieron con la formación de comités, y el 26 de agosto de 1936 ya aparece firmado un comunicado del Comité Provincial de las Milicias Antifascistas Leonesas, residente en Busdongo, y luego en Pola.

Los anarquistas leoneses, acostumbrados a situaciones difíciles, empezaron a agrupar a sus militantes en grupos de diez, con un delegado. Cuatro grupos de diez formaban una sección, al mando de un teniente, y luego una compañía, en una iniciativa espontánea dedicada a la defensa y a mantener una cierta estructura orgánica. Con este ánimo se formaron dos secciones en Pola (casi 100 hombres), una al mando de Lorenzo Martínez “el Ronda” y otra con el teniente Rodríguez, actuando Manuel Miguélez como capitán. Recibía el nombre de Batallón CNT nº 1. Tras una gestión infructuosa ante el comité de guerra para conseguir armamento, llevada a cabo por Ángel Izquierdo, se decidió ir a Gijón, al Estado Mayor. Allí fue Agustín Juárez con otro cenetista, pero tampoco les atendieron. A los pocos días, las dos secciones fueron incorporadas al batallón de Asturias nº 12, que se estaba formando en Avilés al mando de Mario Cuesta, de CNT. Juárez y otra gente, que soñaban con entrar en León, regresaron a Pola. Por la zona de Valdetejas-Cármenes, y bajando hasta Matallana-Valporquero actuaban también grupos de anarquistas, junto a otras fuerzas, articuladas en torno al comité de Valdeteja.

En Pola comienzan de nuevo a agruparse cenetistas leoneses con el fin de formar su propia unidad, con Manuel Miguélez y Ángel Fernández al frente. Se configura así el Batallón Asturias nº 6, también conocido como batallón Cármenes, integrado exclusivamente por anarquistas leoneses y germen del futuro [batallón] 206.


EL BATALLÓN 206. COMANDANCIA DE LA POLA

El comandante indiscutible del batallón fue Laurentino Tejerina Marcos, llegando a conocerse la unidad como “batallón Tejerina”. Manuel Miguélez González, que había ejercido on anterioridad labores de dirección, sufrió un accidente al despeñarse el coche bajando por la collada de Villamanín a Cármenes, teniendo que ser hospitalizado.

Constaba de cuatro compañías, al mando de los capitanes Laudino Díez González (1ª), Antonio García Dueñas (2ª), Luis de Prada Macía (3ª) y Enrique González Rodríguez (4ª), y una sección mixta con el teniente Laurentino Robles Fernández. Al morir Antonio García “el Gato” en la toma de Peña Ubiña, fue sustituido por Francisco Pascual Abad.

(…)

La 1ª cía. Tenía su campo de acción en la zona Matallana-Vegacervera, mientras que la 2ª abarcaba por encima de Orzonaga, la Mina del Oro, hasta cerca de Pola, con el puesto de mando en Coladilla. Las otras dos compañías pertenecían a la reserva, estando el cuartel del batallón en las escuelas de Cármenes.

El armamento del que disponían era pésimo, con viejas espingardas y fusiles de todas las nacionalidades para los que resultaba imposible hallar munición. Aunque el problema era general en la zona republicana, al menos en una primera época, las quejas eran continuas motivadas por la diferencia de trato de unos batallones a otros a la hora de repartir el armamento.

Por lo que respeta al alimento, en un primer momento estaba a cargo del comité de guerra, teniendo casi siempre que proveerse sobre el terreno. Luego el aprovisionamiento era de suministro, realizándose desde Mieres.

Militarmente, con la creación el 24 de diciembre de 1936 del Consejo Interprovincial de Asturias y León se creó el Cuerpo de Ejercito de Asturias. En la leonesa se crearon cuatro comandancias: Belmonte, Puerto Ventana, Pola de Gordón y Cangas de Onís (sic).

El 206 pertenecía a la comandancia de la Pola, dirigida por el capitán Calleja. En febrero de 1937 los batallones se integraron en brigadas, constituyendo los de la comandancia de Pola la brigada nº 13, al mando del mayor de milicias Dositeo Rodríguez, y donde Antonio González estaba de delegado político y representante obrero. Un mes más tarde, buscando mayor eficacia, el frente de León quedó cubierto por la división 6ª del III Cuerpo de Ejercito, al mando del mayor Rodríguez Calleja, incorporando las brigadas creadas anteriormente. El Comité Regional de CNT nombró el 28 de abril a Antonino comisario de brigada.

De esta manera, el 7 de abril de 1937, aprovechando el deshielo, los hombres del 2006 combatieron en el sector de Correcillas. Tejerina y los suyos ocuparon las alturas del Cueto y otras posiciones a 4 Km de La Vecilla. Estabilizadas las líneas, en el mes de junio el batallón 206 fue destinado a la zona de Peña Ubiña, de donde al amanecer del 24 de junio las tropas franquistas habían desalojado al batallón 220 “Gordón Ordás”, llamado desde entonces el “recula”, ocupando su posición y ocasionándoles más de 20 muertos. Todos los intentos de recuperación sólo habían conseguido más muertes y pérdidas.

El 206, relevado por los hombres de 249 “Pola de Gordón” de Emilio Morán, fueron llevados de Cármenes de Busdongo y luego a Mieres. Allí permanecieron ocho días, y cuando ya se había corrido el rumor de que los iban a llevar a Bilbao, les armaron convenientemente y por Campomanes les transportaron hasta Tuiza, iniciándose la aproximación a Peña Ubiña. Primero la aviación enemiga, y luego la niebla y el mal tiempo dificultaron al máximo la operación.

Por fin, el 25 de junio, en medio de la oscuridad y la niebla y siguiendo las consignas de Tejerina, atacó la 1ª cía. Y a los diez minutos todas las demás. Al grito de “¡Viva la FAI!” se practicó una maniobra envolvente, acompañada de lanzamiento de bombas, que culminó en un rotundo éxito, cediendo los nacionalistas su posición. Al amanecer pudo comprobarse que se habían causado más de 50 muertos, algunos de ellos al despeñarse en la huida, y se recogieron una ametralladora, tres fusiles ametralladores, abundante munición de fusil, bombas de mano, víveres y mantas. El 206 sufrió la pérdida del capitán Antonio García Dueñas “el Gato”, y una docena de militantes, entre ellos Salvador Prieto, Bayón y otros.

En la reorganización que hizo el general Mariano Gamir Ulibarri al sustituir a Llano de la Encomienda, el batallón 206 quedó adscrito a la 186 brigada (al mando de José Recalde) de la 58 división (mayor Arturo Vázquez), en el XVI Cuerpo de Ejercito del teniente coronel Gállego Argües. El 9 de septiembre las tropas de los sublevados desataron la ofensiva. Al día siguiente, entre lluvias y vientos, la Agrupación de Múgica dominó la carretera de Aralla a Geras, protegida en su flanco izquierdo por otras unidades que acosaban a los hombres del 206, ocupando Oblanca. Ante esta situación, el 13 de septiembre se creó una Agrupación cuya misión era la defensa de los puertos de León, formada por las divisiones C y D. En la C, al mando de Luis Bárzana, estaba la 186 brigada, ahora al mando de Benito Reola, a la que pertenecía el 206. Con cuartel general en Mieres, tenía asignado el sector entre Puerto Pinos y Busdongo”.

Publicado en: "Historia del Anarquismo Leonés", por Ceferino Conti Vélez, José Antonio Fernández Gómez, Pablo Juárez Pérez, Juan Martinuzzi García y Wenceslao Álvarez Oblanca. Edición de Santiago García, 1993, pp. 160-172.
Encontrado en: ComarcaDeGordón.net